lunes, 20 de abril de 2015

Actividad 2.1

Actividad 2.1

La familia y la escuela se necesitan mutuamente a la hora de educar al niño.

Cambios en la familia
Existe una disfunción en la relación entre la sociedad y la familia, y ella se genera por el creciente mayor poder e influencia del macrosistema social y el debilitamiento acelerado del microsistema familiar. Se ha debilitado y. en la mayoría de los casos, se ha perdido la capacidad de que ambos sistemas se influyan recíprocamente, como ocurrió en otras épocas. Con una frecuencia creciente, este desequilibrio relacional es fuente de frustración, desesperanza y resentimiento por parle de los individuos que componen la lamilla actual.
Este mayor poder del macrosistema no sólo ha dejado de proteger y fortalecer a la familia (como lo exige al listado nuestra Constitución), sino que ciertas influencia  tienden a generar severas disfunciones al interior de la familia, las que a su vez constituyen un riesgo cada vez mayor de su disociación o desintegración.
Por ende, hay una fuerte contradicción entre nuestras declaraciones de principio societales cuando afirman que «la lamilla es el núcleo fundamental de la sociedad» (Artículo 1" de nuestra Constitución) y lo que resulta de la cultura libremercadista que regula gran parte de nuestra vida cotidiana y en la que es el individuo quien ha pasado a constituir el núcleo fundamental de la sociedad. Desde esta perspectiva sistémica, no es posible seguir afirmando que «la familia está en crisis», como lo pregonan quienes han identificado a la familia como el chivo expiatorio de esta disfunción socielal. (Montenegro H.)
“una reciente preocupación de los educadores e investigadores debido a que los estudiantes han incrementado su individualismo y que frecuentemente carecen de responsabilidad social” (Hope et al., 2004, p. 303)
Los padres que han vivido un modelo educativo familiar excesivamente autoritario, tratan de huir de estos referentes en busca de una educación más liberal, menos restringida, renunciando a la autoridad sobre sus hijos y ejerciendo, en el mejor de los casos, una disciplina “Light” o “diluida”. Cada vez con mayor frecuencia, los padres sienten desánimo o desconcierto ante la tarea de formar unas pautas mínimas de ciudadanía en sus hijos, abandonando esta función a los maestros y mostrando irritación ante los fallos de éstos (Savater, 1997). Pero, la excesiva escolarización de los valores, centrada principalmente en la transmisión cognitiva de los mismos como si se tratase de una disciplina más, estaba destinada al fracaso. “La educación en valores requiere de un conjunto de experiencias que han de ser vivenciadas por el alumno en su contexto más inmediato, no exclusivamente el escolar, sino desde diversos ámbitos, especialmente el familiar” (Hernández Prados, 2001, p. 517)
Todos estos cambios en la organización familiar y otros de carácter cultural, parecen indicar que las familias actuales se implican menos en la educación de sus hijos. Sin embargo, Pérez-Díaz, Rodríguez y Sánchez (2001) consideran que la disminución del tiempo que los padres pasan con sus hijos no constituye un indicio sólido para concluir que la familia está perdiendo su papel como agente educativo y que los niños no siguen ocupando un lugar central en la vida familiar.
Las nuevas tecnologías “han multiplicado el universo de las representaciones sociales, poniendo al alcance (...) un espacio enormemente ampliado de socialización” (Sancho, 1998, p. 24), pero también es cierto que en algunas situaciones, los padres ven neutralizada su labor educativa por los medios de comunicación, y se sienten impotentes para luchar contra los modelos que aparecen en estos medios: consumismo, superficialidad y violencia (Sanmartín y Grisolía, 1998). “Las nuevas corrientes y estilos de vida que se cuelan en el hogar a través de los medios de comunicación contradicen muchas veces los modelos paternos, introduciendo influencias que contribuyen a la erosión de creencias y convicciones bien establecidas” (Beltrán y Pérez, 2000, p. 258).


Tipos de familia
Modelos de Familia
Modelos tradicionales: la familia troncal y la troncal extendida.
Este modelo predominante hasta principios del siglo XX, en el que convivían tres generaciones y que ha servido como referencia, prácticamente no se da salvo en algunas situaciones rurales. Dio paso a la Familia nuclear extendida, la formada por el padre, la madre e hijos, con subsistemas completos: conyugal, parental, filial y fraternal. Generalmente numerosa hasta los años 1980, y a veces ampliada por miembros de otros subsistemas: abuelos y tíos solteros. A diferencia del modelo troncal, en éste el hogar es el nuclear, que acoge a otros miembros en situación de necesidad. Este modelo de familia numerosa tenía muchas ventajas para la socialización de los hijos, aunque dada la situación jerarquizada, podía encerrar dos núcleos monoparentales: el modelo del padre y el de la madre. Este modelo ha ido dando paso a los que nos encontramos desde el último cuarto del siglo XX.
Modelos actuales de familia
Los métodos de control de natalidad, junto a los cambios de mentalidad , permiten hoy configurar una familia más a la carta. Los nuevos modelos dejan ver las distintas circunstancias que pueden rodear a los adultos y niños. Las diferencias, así como las ventajas o dificultades, pueden depender:
– De su estructura, en cuanto que la familia se configura hoy sobre modelos; que conllevan la eliminación o modificación de los subsistemas tradicionales: conyugal, parental, filial y fraternal.
– De su funcionamiento, por la reconstrucción del papel del hombre y de la mujer en el hogar, y de las relaciones entre personas y subsistemas.
– Y de la educación, por los valores que se viven y transmiten, así como por los estilos educativos, que guardan cierta relación con el tipo de familia.
La familia nuclear reducida: Con una media de: 3,3 miembros, y 1,7 hijos. El 1,17 por mujer en edad fértil; Estos índices van creciendo por la inmigración. La opción por el menor número de hijos, surge del deseo de tener sólo aquellos a los que se puede atender bien. El trabajo de los adultos fuera de casa, fuerza esta decisión. Los hijos, desde edades tempranas, pasan parte del día en centros infantiles, lo que ha modificado la tradicional convivencia familiar. Como situación nueva aparece la necesidad de acudir a los propios padres -los abuelos- para atender a los nietos y facilitar así el trabajo de los padres. Este trabajo obliga a un mayor reparto de las actividades en el hogar, incluyendo el cuidado de los hijos en un régimen de mayor igualdad. El aumento de hijos únicos priva a muchos niños de la experiencia del amor fraternal. Estos padres corren el peligro de caer en estilos educativos sobreprotectores.
La familia y hogares monoparentales. Hogar monoparental es aquel en el que sólo está presente el padre o la madre. El concepto aparece en los años 70 , imponiéndose al de "familia rota, incompleta o disfuncional". En sentido estricto, sólo sería la encabezada por un viudo o viuda. En los casos de separación, divorcio o madre soltera, el padre existe, por lo que sería preferible conceptualizarla como "hogar monoparental”.
La monoparentalidad reviste hoy muchas modalidades:
Según la persona que la encabeza:
– Hombre
– Mujer.
Según la causa de la monoparentalidad:
– Muerte de un miembro.
– Separaciones de larga duración: hospitalizaciones, encarcelamientos, emigración de uno de los cónyuges.
– Por separación: según sus diversas modalidades:
- Pactada, con acuerdos firmes.
- Con desacuerdos y conflictos continuos.
- Abandono de un miembro.
Por el origen :
 – Buscada: Adopciones, embarazos en madres solteras, etc...
– No deseada: violaciones, embarazos accidentales.
Por la madurez o edad de la madre:
– Personas adultas, o maternidades en límites de edad o por inseminación o adopción
– Madres en plenitud de edad fértil
– Madres adolescentes.
Los problemas son diferentes en cada situación y las dificultades en cada una de ellas guardan relación con:
1.- La pérdida del referente parental.
2.- Las consecuencias económicas
3.- Las consecuencias por el motivo de la monoparentalidad.
Cada uno de estos modelos requeriría un tratamiento especial en cuanto a frecuencia, estadísticas, características y consecuencias para las personas implicadas.
Como características de la monoparentalidad aparecen: El ser eminentemente femenina. Se asocia a un mayor nivel de pobreza. Dificultades para la dedicación laboral de la mujer. Con frecuencia se convierten en multiproblemáticas.
Las familias monoparentales han aumentado como consecuencia de la inestabilidad matrimonial. En Europa, una de cada diez familias es monoparental, de ellas el 80 % son mujeres; lo que indica el número de niños que no conviven con el padre. El mayor número tienen su origen en la separación o el divorcio.
A partir de los años 80, aparece la monoparentalidad elegida por mujeres que desean compaginar sólo los hijos y el trabajo, prescindiendo de la relación estable con el hombre, en pro de una mayor libertad. Se da sobre todo entre mujeres profesionales de nivel medio o alto, y gracias a la adopción internacional o como consecuencia de embarazos buscados. Los hogares monoparentales van aumentando. El porcentaje de niños que viven con un progenitor soltero en EE.UU. entre 1980 y 1990 pasó del 5% al 30%. En Europa, el porcentaje de niños nacidos de madre soltera se situaba en 1995 en el 7% en Alemania, el 15% en Gran Bretaña y Francia y más del 30% en Dinamarca . Este fenómeno está vinculado a una amplia serie de patologías sociales (Inglehart. 1998).
Las Uniones de Hecho: La forman las parejas que viven en común, unidos por vínculos afectivos y sexuales, incluyendo la posibilidad de tener hijos, pero sin mediar el matrimonio. Mantienen mayor flexibilidad en su organización, pero esta ventaja se convierte en dificultades por la menor protección, si no están bien reguladas.
Se reconocen dos tipos:
1.- La formada por dos personas solteras, tengan o no hijos, con estructura similar a la familia nuclear.
2.- La cohabitación después de la ruptura matrimonial. Más similar a la polinuclear.
La modalidad de parejas de hecho es elegida por:
– Los que ponen como meta la convivencia emocional, con ciertos acuerdos económicos, pero sin plantearse el carácter definitivo.
– Los que la eligen como situación temporal antes del paso definitivo al matrimonio
– Los que quieren fórmulas de convivencia, con carácter definitivo, incluyendo la posibilidad de tener hijos, pero en situación de mayor flexibilidad.
Los problemas pueden surgir por situaciones de inestabilidad debido a la mayor desprotección si no llegan a acuerdos entre ellos y se inscriben como tales.
 En el año 2000 la duración media de estas parejas era en España de 4 años. Actualmente ha aumentado a 6, 7. Muchas parejas, con el nacimiento de los hijos, dan el paso al matrimonio.
Las parejas homosexuales: Los países europeos van recociendo diferentes uniones civiles y matrimonios entre homosexuales. España lo aprobó en 2005.
Aunque parece lógico que en las sociedades democráticas, los adultos puedan tener libertad para elegir las opciones de vida a nivel emocional y sexual que crean conveniente, la modalidad de matrimonio homosexual mantiene dividida a la sociedad: 1) Por el nombre de matrimonio, el cual siempre ha sido entendido como una unión de un hombre con una mujer, con posibilidades abiertas a la procreación y 2) Porque esta unión se reconozca como familia, y con el derecho de adopción de hijos en las mismas condiciones que las parejas heterosexuales. Los que no aceptan este matrimonio insisten en el origen heterosexual de la familia abierta a la procreación, y en que el derecho a ser adoptado es del niño, y no del adulto. Defienden que el modelo adecuado de familia es el ecológico, con padre y madre, tal y como viene programado por naturaleza.
Las familias reconstituídas, polinucleares o mosaico. Son aquellas en las que al menos uno de los cónyuges proviene de alguna unión familiar anterior. También conocidas como " bifocales" o "multiparentales".
La estructura se complica de ser los cónyuges solos los que reconstruyen la familia, a tener uno o los dos la tutela de hijos, y más si completan la familia con hijos propios. Se añaden dificultades cuando tienen que atender, económicamente a cónyuges y/o hijos de anteriores matrimonios. Las familias reconstituidas recogen la mayor variedad de tipos de familias. Es importante analizar el costo emocional que se sigue de estas situaciones, especialmente para los hijos, los cuales con frecuencia no participan en las decisiones de los adultos.
Nuevos modelos que apuntan: Junto a este contexto de familias nuevas, comienzan a aparecer otras que tienen su origen en la inseminación artificial y manipulación genética, y que obligan a una permanente atención para valorar su sentido ético de cara a su regulación:
– Familias por inseminación de mujeres de hasta 65 años que desean tener un hijo.
– Madres o abuelas de alquiler, para facilitar hijos a parejas que no pueden tenerlos.
– Fecundación con semen del marido muerto.
– Familias a la carta desde la selección genética.
– La clonación como medio para “reencontrar” a un hijo muerto, o solucionar problemas de salud. etc...
La pregunta de por qué y para qué, pone al descubierto motivaciones importantes de padres y madres en la programación de una familia, y pueden servir para descubrir la adecuación psicológica, la compatibilidad ética y los valores que mueven, para decidir la conveniencia o no y los matices para su regularización.

2.  Cambios en la escuela
NUEVAS APORTACIONES QUE LA LOMCE HACE A LA EDUCACIÓN INCLUSIVA.
Voy a estructurar este punto según las categorías que se han plasmado en la metodología de este proyecto.
Aprendizaje.
 La mayor aportación que realiza la LOMCE a esta categoría está redactado en el Preámbulo, ya que éste es totalmente diferente al que realiza la LOE y, en el artículo 6, también cambiado por esta nueva ley. En la redacción de ambos apartados no se desarrolla más la educación inclusiva, ya que aun con diferentes palabras se trata de una manera similar.
 A lo largo del documento de la Ley, no se hace ninguna consideración a los procesos que debe seguir el alumno para alcanzar el conocimiento, las habilidades, los valores, etcétera, en cuanto a Educación Inclusiva. Lo que quiero decir es que, en ningún momento, se exponen los enfoques pedagógicos de enseñanza por los que se rige nuestro sistema.
Mantiene en muchos casos lo que ya proponía la legislación anterior, sobre todo porque los principios y fines de la educación se mantienen en un gran tanto por ciento como ya exponía la LOE.
En vez de aclarar este punto, lo que hace es desarrollar técnicamente el currículo, donde ahí se hace alusión a las Necesidades Educativas Especiales. Estas, en esta legislación, son tratadas de la misma manera que la legislación previa (LOE). La educación de estos alumnos debe de ser a través de planes, atenciones diferentes a la escuela ordinaria: adaptaciones curriculares y diversificaciones curriculares. Aunque a lo largo de la ley, se desarrollan artículos en los que los principios de la atención a la diversidad son la normalización y la inclusión.
 El currículo se desarrolla a través de unos principios, en estos principios falta cómo enfocar pedagógicamente los conocimientos a lo largo de la vida educativa de las personas. Sí que es verdad que a la hora de desarrollar las dos etapas que he analizado, da un breve enfoque; en el caso de Infantil dando autonomía a los centros de realizar una propuesta pedagógica y, en el caso, de Educación primaria, se parte de las experiencias de los alumnos y se adaptara a los ritmos de trabajo. En esta última etapa desarrolla las áreas, y como dato, en esta ley hay dos asignaturas más por año, si lo que se quiere es flexibilizar y dar una educación transversal, aumentar las áreas es un poco contradictorio.
En cuanto a los tipos de apoyo no se determinan, a parte de la realización de las adaptaciones y diversificaciones curriculares, que modalidad de escolaridad es la que se sigue con los alumnos que necesitan grandes adaptaciones curriculares, se habla de intentar la mayor integración posible, pero deja en el aire el tipo de escolarización.
Consideraciones de las diferencias.
Como en la categoría anterior los mayores cambios que ha sufrido la LOE están reflejados en el Preámbulo.
Esta categoría está desarrollada, aunque hace más hincapié en la igualdad de los hombres y de las mujeres, también hace referencia a las diferencias de capacitación. Aun así, queda más descolgado el tema de las identidades culturales, mas siendo un país donde hay una población inmigrante. Manteniendo en muchos casos la legislación anterior.
A lo largo de la ley se hace más referencia a las diferencias de género, aunque se hace alusión muchas veces a la no discriminación de las diferencias.
Formación del profesorado.
 Esta categoría es un calco de la anterior legislación, la LOE, no se cambia nada de lo que anteriormente esta ley desarrollaba. A lo largo de la estas leyes se le da importancia a la formación del profesorado, se desarrolla desde el punto que ha de ser obligatoria y permanente, la formación durante la docencia es obligatoria, para la renovación pedagógica incluyendo formación específica en igualdad y, con esto, la mejora de la calidad educativa. Este aspecto en esta ley está incluido. Por lo tanto se hace alusión a este tema, pero no ha cambiado un ápice.
Participación.
 En general, la participación es uno de los términos más referenciados, consta la participación de las instituciones educativas, la participación del profesorado y del centro, se hace una mención especial a la sociedad como sistema de cambio. En cambio la participación en la educación del alumnado, no se hace referencia a él. Es de destacar la no participación que se le da al alumnado, a la hora de crear el currículo o la participación en el aprendizaje.
 En La participación de la familia se plasma más con la promulgación de esta ley, se crea un nuevo principio referenciado anteriormente. Este nuevo apartado del artículo 1, en concreto el h bis), reconoce el papel que tiene los padres en la educación de sus hijos. En la LOE estaba reconocido el valor de la familia en la educación, pero con la creación de este nuevo artículo en la LOMCE se le da más importancia a la figura de este actor en el proceso de la educación.
Presencia.
 A la hora de codificar esta categoría, me di cuenta de que a lo largo de la LOMCE aparece contemplado, aunque no deja claro el dónde. No hace referencia a qué tipo de escolarización es la elegida para cierto tipo de alumnado, sí que habla como principio de la normalización e inclusión del alumnado con Necesidades Educativas Especiales pero, en otro artículos dice que se pondrán todos los medios para que no dejen el Sistema Educativo. Esto último es muy ambiguo porque no da unas directrices de que es no dejar el Sistema Educativo, es decir, qué tipo de escolarización se ha de desarrollar con este tipo de alumnado.
Como ya se ha dicho, nunca hace referencia al tipo de escolarización que busca la nuestro Sistema Escolar, sino que lo deja en el aire haciendo referencia a que no se les dejará fuera del Sistema Educativo.
Valores.
Se hacen alusión durante todo el documento a los valores democráticos que se han de enseñar a lo largo del Sistema Educativo. Estos valores democráticos, ahondan en la justicia y la equidad de la sociedad. Aunque como se viene comentando en casi todas las categorías, los cambios que se dan en la LOMCE son en el Preámbulo.




3. Relaciones familia y escuela


Según Wise y Thomburg hay 6 modelos de relación entre escuela y familia.

Colaboración entre familias y centros escolares
Para que estas acciones de colaboración entre familias y centros escolares se puedan llegar a producir de la manera más adecuada es necesario partir de un diagnóstico previo de la situación del centro y de las propias familias, que permita llegar a concretar al máximo posible las áreas de cooperación que precisan ser introducidas y las actuaciones que cabe emprender (Symeou, 2006). A este respecto, Epstein (2001) ha formulado seis áreas de cooperación en las que poder clasificar la variedad de acciones que desarrollan los centros para relacionarse con las familias, que permiten llevar a cabo los diagnósticos mencionados (Martínez González et al., 2000). Estas áreas son:
1) El centro escolar como fuente de ayuda a la familia para que los padres y madres puedan cumplir sus obligaciones básicas respecto a sus hijos;
2) La familia como fuente de ayuda al centro, para que éste pueda cumplir con sus obligaciones básicas con respecto a los alumnos y sus familias;
3) Colaboración de los padres y madres dentro del centro;
4) Implicación de los padres y madres en actividades de aprendizaje con sus hijos en casa;
5) Participación de los padres y madres en los órganos de gestión y decisorios del centro;
6) Conexión y coordinación del centro y las familias con otras entidades comunitarias.

Empleo del tiempo libre
Los usos del tiempo libre se reparten de diferente manera entre padres, madres e hijos. Si bien todos ellos declaran dedicar su tiempo libre mayoritariamente a actividades diversas, en sus listas de preferencias los padres y madres indican el paseo (10.1%) y la lectura (11.1%), y los hijos señalan los juegos y práctica de deporte (28.4%).
 Un 52.7 % de las familias acompañan a sus hijos con regularidad a la biblioteca, siendo la madre la que realiza predominantemente (45.3%) esta actividad; en un 13% de los casos los hijos van solos. El motivo por el cual los hijos acuden a la biblioteca es, en la mayoría de los casos, obtener un libro en préstamo (52%), leer y consultar directamente los libros en la biblioteca y poder realizar trabajos escolares (31%). Un 17% de la muestra no informa al respecto.
 Tiempo que dedican los padres y madres a realizar actividades con sus hijos.
Sobre este particular se observa un nivel de implicación superior en las madres que en los padres; así, por ejemplo, respecto al tiempo que dedican a revisar con sus hijos las tareas escolares, las madres indican en su mayoría más de 3 horas semanales, frente a una dedicación de entre 1 y 3 horas semanales por parte de los padres.
 Esta tendencia se repite con otras actividades como la práctica de la lectura conjunta padres-hijos, en la que se encuentra una mayor dedicación (entre 1 y 3 horas) por parte de las madres (49.7%) que de los padres (37.8%). Además, un 15.9% de las madres invierten más de 3 horas en realizar esta actividad con sus hijos, frente al 6.8% de los padres. No obstante, se han detectado porcentajes elevados de padres (55.4%) y madres (34.5%) que no han respondido a esta cuestión. Dada la importancia que tiene fomentar la lectura en el ámbito familiar por sus efectos positivos en el proceso de aprendizaje de los hijos, parece conveniente motivar a los padres y madres para que desarrollen actividades de lectura con sus hijos en casa.
 En cuanto al tiempo que dedican los padres y madres a ir con sus hijos al cine o a otros eventos culturales, se advierte que mayoritariamente lo hacen con una (18.6%) o entre 1 a 3 horas semanales (13.5%). Este tiempo se asemeja al que dedica el 52.7% a ver televisión con sus hijos. Otras actividades como el paseo, juego o deporte obtienen una mayor implicación por parte de los padres y madres. Así, por ejemplo, tanto padres como madres dedican entre 1 y más de 3 horas a jugar o practicar algún deporte con sus hijos (67.9%). De igual forma, las horas invertidas en pasear con sus hijos son entre 1 y más de 3 horas para el 81.4% de las madres.
 Interés de las familias por la vida escolar de sus hijos El interés de las familias que han participado en este estudio por la vida escolar de sus hijos es alto, dado que un 90.2% suele hablar durante la semana con sus hijos sobre ello. Asimismo, un 75.4% informa que ayudan a sus hijos siempre o frecuentemente a realizar las tareas escolares.


Bibliografía
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Martínez-González, R-A.; Rodríguez-Ruiz, B. y Pérez-Herrero, Mª H. (Eds.) (2005). Family-school-community partnership merging into social development. Oviedo: SM Editorial Group.
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Pérez-Díaz, V.; Rodríguez, J.C. y Sánchez Ferrer, L. (2001). La familia española ante la educación de sus hijos. Fundación La Caixa, Colección Estudios Sociales nº 5.
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Sánchez del Pozo, G. (2014). LOMCE,¿ hacía una educación inclusiva?.
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Sanmartín, J. y Grisolía, J. (1998). Violencia, televisión y cine. Barcelona: Ariel.
Savater, F. (1997). El valor de educar. Barcelona: Ariel
Symeou, L. (2006). Capital cultural y social: ¿qué podemos aprender para investigar y reforzar la colaboración entre familia y escuela? Cultura y Educación, 18 (3-4), 219- 229.